
No hay cosa que más me fastidie que cuando estoy ocupado arreglando mis batiburrillos de la vida, venga un iluminado aburrido a contarme memeces y a hacerme perder el tiempo como ha ocurrido esta tarde con un tal Jeremías, que quiere que su tio cura quiere dar la predicación de la novena de 2010, por Dios ¡pero si aún no ha pasado la del 2009! me ha insistido varias veces en esto, en que quiere colaborar en cambiarle la corona a nuestra amantísima Madre, que ¿por qué no voy a la Candelaria? a él que le importa , que si José Luis está enfadado con él porque no le coge el teléfono y a su casa no va porque su madre le dice que no está, y varios chismorreos de la peluquería, que si David se va a vestir de Karmele secuestrada y que Rogelia llave sin lavarse el pelo un mes porque ha estado enferma y que no quiere que sus hijos se duchen en el cuarto de baño nuevo hasta que ella lo estrene. Que a la Virgen del lucero le han cambiado de corona y que el cura José le ha dicho que vaya a ver su Virgen que está muy bonita.
Mira yo con estas cosas no puedo y me rio por no llorar pero es que este niño ¿no se da cuenta de que no me interesa nada de lo que me dice? Odio y me desespera estas cosas, y me gustaría tener una varita mágica para cambiarme de sitio, retroceder el tiempo, dejar la mente en blanco cuando me cuenten tantas tonterías o quedarme sordo para no escucharlo. Esto es inaguantable.
P.D: Ya hubo nuevo episodío de la Cofradía Matritense pero ya lo contaré cuando lo haya asimilado, tranquilos que no se me olvidarán ninguno de los detalles más espeluznantes y casquibanos.
Saludos
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