martes, 13 de enero de 2009

A quien van a engañar ahora tus ojos

Como dice el título de la canción, ¿a quién van a engañar tus ojos cuando vemos la mirada pérdida, triste, solitaria o hambrienta de un niño? Me parece demasiado triste y de demagogia pura todos los titulares que aparecen a diario en el periódico que sólo son basura y prensa sensacionalista pura y dura (ojo esta es mi opinión más subjetiva) cuando para ellos lo más importante es que el periódico se venda bien, consiga lectores y formen una opinión objetiva tras leer sus "basurillas"
Mientras en otros sitios no tienen noticias que leer, ni oir, porque ni siquiera tienen el pan nuestro de cada día, cuando nosotros serviles ensuciamos ese pan, lo tiramos, aborrecemos, escupimos, destrozamos con nuestras miserias. A más de uno nos vendría bien pasar un poquito de hambre y no para bajar kilos de más, sino para saber que se sufre cuando careces de lo más importante, de lo básico que a ningún ser humano se le puede negar o que no lo tenga y que nadie hable ni se preocupe por ellos. Por eso yo hoy critico las actitudes hostiles y ofensivas que atentamos cada día contra los que menos tienen, y yo el primero, que con dar de lo que me sobra creo que ya cumplo.
Aquí no cumple nadie, ni los que tienen el poder (gobiernos, periódicos, medios de comunicación, ongs) ni los que hayamos la abundancia a cada paso que damos. Debería darnos verguenza mirar nuestros propios ojos en el espejo, cuando no somos capaces de ver la mirada profunda, enternecedora de miles de personas que "MUEREN" de hambre, somos unos asesinos, unos criminales, unos degenerados, unos genocidas porque permitimos que esto ocurra en nuestros días. Hay pobres de nosotros si nuestros hijos pasasen hambre nos pegábamos tortas entre nosotros para darle unas migajas de lo que nos sobra.
Con limpiar nuestras conciencias con discursos baratos no sirve, hay que ser valientes y trabajar de forma decidida, denunciar lo que haga falta para que de una vez por todas se reparta con justicia que todo el mundo tenga los mismos derechos y oportunidades en el reparto equitativo de los bienes humanos.
Sin más me despido con un saludo esperando que mis palabras despierte y suscite el interés en ustedes, yo mientras seguiré denunciando todo aquello que sea denunciable porque estas situaciones en pleno siglo XXI del bienestar y la comodidad son intolerables e inaceptables, no me voy a callar más ante nada ni nadie, y yo rendiré cuentas a quien debo rendirle cuentas. Mientras tanto sigamos luchando por hacer justicia donde no la hay.
Bvol.

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