miércoles, 7 de enero de 2009

Nostalgia...

Volverán las oscuras golondrinas a anidar en su nido...
Yo jamás volveré a anidar en mi nido de la infancia, los años no pasan en balde, las fuerzas ya flaquean, aunque aún soy joven, la dura experiencia de la vida cae como una losa, los sinsabores hacen mella en la alegría jovial que se desprendian al jugar en las calles, los tizones o los carboncillos son la ausencia de seres queridos importantes, ¿quién pudiera ser el relojero universal y detener el tiempo en un fracción de segundo? ¿quién estuviera en un sueño animado que durara toda una vida? ¿quién pudiera retroceder los días e interpretarlos de otra manera?
Hoy estoy nostálgico por el ayer que ya se fue y ya no volverá más, mis ojos son ríos de mar salada, cuando recuerdo el tiempo que dejé escapar como una bocanada de aire fresco. Quiero la poción de la eterna juventud, para revivir cada recuerdo como algo mágico, amigos ayudarme a recorrer los kilómetros que aún me quedan con sabios consejos, pues lo que siempre se queda grabado en mi retina, son las cosas sencillas y de toda la vida.

Dedicado el poema a mi prima que ya no está entre nosotros, esto va por tí buena amiga:

Hace ya diez años que recorro el mundo.
¡He vivido poco!
¡Me he cansado mucho!
Quien vive de prisa no vive de veras,quien no echa raíces no puede dar frutos.
Ser río que recorre,
ser nube que pasa,sin dejar recuerdo ni rastro ninguno,
es triste y más triste para quien se siente nube en lo elevado, río en lo profundo.
Quisiera ser árbol mejor que ser ave, quisiera ser leño mejor que ser humo;
y al viaje que cansa prefiero terruño; la ciudad nativa con sus campanarios, arcaicos balcones, portales vetustos y calles estrechas, como si las casastampoco quisieran separarse mucho... Estoy en la orilla de un sendero abrupto.
Miro la serpiente de la carreteraque en cada montaña da vueltas a un nudo;
y entonces comprendo que el camino es largo,
que el terreno es brusco,
que la cuesta es ardua, que el paisaje es mustio...
¡Señor! ¡Ya me canso de viajar!
¡Ya siento nostalgia, ya ansío descansar muy juntode los míos!...
Todos rodearán mi asiento para que les diga mis penas y mis triunfos;
y yo,
a la manera del que recorriera un álbum de cromos,
contaré con gusto las mil y una noches de mis aventuras
y acabaré en esta frase de infortunio:
—¡He vivido poco!
¡Me he cansado mucho!

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