sábado, 10 de enero de 2009

Incomprendido del Mundo

La sombra de mi alma

La sombra de mi alma
huye por un ocaso de alfabetos,
niebla de libros
y palabras.

¡La sombra de mi alma!

He llegado a la línea donde cesa
la nostalgia,
y la gota de llanto se transforma
alabastro de espíritu.

¡La sombra de mi alma!

El copo del dolor
se acaba,
pero queda la razón y la sustancia
de mi viejo mediodía de labios,
de mi viejo mediodía
de miradas.

Un turbio laberinto
de estrellas ahumadas
enreda mi ilusión
casi marchita.

¡La sombra de mi alma!

Y una alucinación
me ordeña las miradas.
Veo la palabra amor
desmoronada.

¡Ruiseñor mío!
¡Ruiseñor!
¿Aún cantas?
Federico García Lorca
¿Es la sombra de mi alma una incomprensión? Yo creo que sí porque no es normal que cada vez me sienta más vacío aún estando muy lleno de muchas cosas accesorias. A veces, me paro a pensar porque soy tan poco afortunado en temas como el amor, la familia, la salud, el trabajo, el bienestar emocional. Soy frágil como un vaso millones de veces lavados, que con un movimiento brusco se resquebraja en miles de pedazos. Alegría ¿dónde está tu morada? Ilusión ¿dónde quedó tu fortaleza?
HOY mi alma es un llanto desgarrado, que grita, que clama, pero nadie puede oirla, porque estamos sordos, estamos ciegos, hoy el canto a la libertad entona notas mortecinas, llenas de orfandad, llenas de miseria y llenas de maldad.
O conciencia mía, dame una pausa, una brisa suave, un soplo de aliento, no quiero que mis raices florezcan entorpecidas por la amargura. Quiero ser libre y dejar que este campo baldío sea fertil y no esteril como está siendo, que la ignorancia no debilite mis fuerzas.
Amo la vida, la amo con libertad, las cadenas que me atan yo las quiero romper, que el abismo que me separa de la plenitud, sólo sea una coraza ficticia como arma de represión y que no sea un estado de vida que me haga daño a diario.
¡Ruiseñor! ¡Ruiseñor! ¿Aún cantas?
Bvol entristecido.

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